—¡Por todos los dioses, que cosa tan bonita, jamás pensé que un dulce podría tener un decorado tan adorable! —A primera hora de la mañana, visitamos a Sedna, la diosa madre luce tan espectacular como siempre, con los accesorios de oro brillar tanto como ella con esa sonrisa y en compañía de sus dos hijos pequeños, llenos del relleno de las tartas después de que se ganarán mi corazón con una sola mirada e hicieran que le dé uno a cada uno. —Y sabe exquisito.
Le dio otro mordisco a la tarta, sien