El terror se desató en la ciudad de la eternidad, ese cielo siempre despejado se volvió oscuro con la presencia de truenos que reventaban contra el piso sin piedad alguna, proclamando justicia para la diosa madre quien fue vulnerada por la diosa de las profundidades.
Yo, como toda una cobarde no me atrevía a siquiera mirar por la ventana del lugar. La fiereza de los asuntos de los dioses es un tema que prefiero evitar, a pesar de ya estar condenada a involucrarme por mi amado y mi gran colabora