Gran madre de la vida, disgustada por los libertinos gustos de su hijo que no le molesta ser las "sobras" de una mujer casada, como bien dice ella; se tomó las molestias de venir ante la presencia de esa desubicada mujer que para su desgracia, es su querida yerna.
Yo soy esa yerna y tenía mucha razón en mi momento al detestar a la mismísima vida después de que mi amiga fuera atacada por un grupo de vándalos, ella misma busca mi desprecio y alimento ese odio que algún día existió en mi corazón p