Cuando tome asiento al frente de esa mujer, un mal presentimiento viajo por todo mi cuerpo hasta reflejarse en una mueca en mis labios.
La primera señal de que pude cometer un grave error al frente de esta mujer.
—Yo apuesto este collar de oro. —Un collar más valioso que solo su peso en oro al ser poseedor de hermosas gemas verdes cayó en el centro de la mesa, parece estar muy segura de si misma en ganar esta pequeña partida de cartas.
—Yo lo que sea que me vaya a pedir. —Muy arriesgado y una c