Tomo el atrevimiento de decir que la mujer más dichosa del mundo, soy yo.
Ya que no creo que exista una mujer que goce con momentos tan perfectos como este aparte, donde la luna brilla con mucha más fuerza en medio de la oscura noche y las estrellas bailan al compás de cada uno de nuestros pasos.
Pasos suaves y delicados acompañados de traviesas caricias en mi mano como solo otra muestra más de cariño, insignificante en comparación a todo lo que sería capaz de hacer Moros por mi solo para demos