Oliver:
A pesar de que sea un hombre de veinticinco años, bastante grande a mi parecer, no puedo contra ella, si hago algo fuera de lugar, mi niña pagaría las consecuencias.
Entré a la casa y busqué de inmediato a Hope, estaba sobre su cuna dormida en mi habitación, cada día deseo no poder regresar, pero lo hago es por ella, solo por ella.
—Llegaste —la escuché detrás de mi.
Voltee y ahí estaba ella, mi hermanastra Tamara.
—¿Algo que decirme? —se cruzó de brazos.
—Nada nuevo —me quite la chaqu