Emma:
Seguía en su regazo mientras que sus manos apretaban mi trasero con fuerza.
Ésta sería la primera vez que tendría sexo en un auto y quién mejor que Mika para hacerlo posible.
—Emma ¿Estás segura de querer hacerlo aquí? Es que es... Incómodo —rió.
—Para mi no lo es —besé su cuello—, hueles delicioso Mika.
Mis caderas se movían de adelante hacia atrás, mientras sentía su dureza aún más en mi entrepierna, sus manos se posaron en mis caderas e hizo mucha presión hacia abajo y no pude evitar