Nunca he estado con nadie.
Cuando Emma volvió a las cinco de la tarde cargada con bolsas de compra, Simon estaba viendo la televisión con Jackie. Ella lo saludó animadamente, pero Simon solo hizo un gesto con la cabeza y volvió a mirar el televisor; era evidente su molestia. Emma dejó las bolsas en la mesa isla y fue junto a él para hablarle de su día. Simon apagó la televisión y se puso de pie para ir a la cocina.
—¡Simon! — exclamó Emma buscando la atención del joven.
— ¡Seis llamadas, Emma! ¡Y ni siquiera te tomaste l