El dolor de Emma.
En el silencioso refugio de su habitación, Emma se hallaba sola, sin rastro de Simon. La penumbra abrazaba cada rincón, cada esquina y el silencio resonaba con las huellas de un pasado que preferiría olvidar. No había álbumes de fotos que narraran su historia ni historias susurradas por una madre ya ausente.
Emma se sumía en el oscuro abismo de sus recuerdos. Cada día de la madre con una silla vacia, las veces que en la escuela le cuestionaron su falta de padres llamandola huacha resononaban en