Julian:
Desperté por unas lindas caricias en mi rostro, eran unas manitas pequeñas, abrí los ojos encontrándome con los grises de mi hija.
—Papi —susurró—, despierta, mami dice que debes trabajar.
—Hola mi amor —sonreí—, ya me levanto, gracias por venir a darme los buenos días.
—No hay de que —dijo orgullosa.
Salió de la habitación y me senté sobre la cama, me talle los ojos para despertar, me fui al baño y me duche, necesitaba hacerlo para sacarme este sueño de encima, le hicimos el amor por c