Emily:
Aún seguía en la habitación con Julian, seguía encima de el, se veía tan hermoso teniendo sus mejillas sonrojadas y su cabello desordenado. Se veía muy hermoso.
—Hueles delicioso nena —su nariz rozaba mi cuello.
—Julian, vine aquí para que me perdonaras y a ducharme, tengo que regresar al hospital.
Sus manos bajaron a mi espalda y apretó mi trasero, aquello me hizo gemir.
—Vamos a ducharnos juntos para que se me baje la borrachera y así me ayudas ¿Si? —besó mi cuello.
—Mi madre está en