Martiniano suspiró ante la pregunta de Kiara. Se le había olvidado contarle lo de Sabrina. Miró a Kiara y luego a Sabrina, notando la curiosidad que manchaba visiblemente el rostro de la pequeña. Tenía las manos alrededor del cuello de Martiniano y las piernas alrededor de su cintura.
—Papá, ¿quién es ella?— Sabrina acercó la cara al oído de Martiniano e intentó susurrar.
Martiniano la besó rápidamente en la frente, antes de decir:
—Calabacita, es una amiga; se quedará con nosotros.
Sabri