Todas las miradas se volvieron hacia la rubia que estaba en la puerta, cruzada de brazos y con una ceja levantada por la curiosidad. Kiara tragó saliva, reconociendo quién era la mujer.
Cristina Bleur.
Observó cómo la mujer la miraba de pies a cabeza, enviándole una mirada desagradable.
—¿Y bien?—, insistió, esperando claramente una respuesta.
—Esta es Kiara. Se quedará con nosotros—, sonrió alegremente Sabrina.
La mirada de Cristina se desvió hacia Martiniano, interrogante.
—Ki