Mundo ficciónIniciar sesiónRecorriendo el centro comercial tras April y Sharon, Helena echó una mirada aburrida a todos los escaparates y se dio la vuelta. Nada le llamaba la atención. Todo tenía un tinte grisáceo. Desde los vestidos hasta las joyas. Ni siquiera uno de los diamantes más grandes que había visto en su vida era capaz de penetrar en la penumbra que la rodeaba.
Después de que Henry arrojara el guante, a altas horas de la madrugada, ella se alejó







