El día parecía olvidar lo que sucedió la noche anterior.
Eric salió de la sala de juntas con la cabeza aún llena de cifras, decisiones, estrategias y todo lo que llevaba horas sosteniendo sin descanso.
No había tenido tiempo de procesar nada personal, ni siquiera la tormenta que llevaba arrastrando desde que amaneció en la cama de Amanda y se obligó a irse antes de que ella despertara. Intentaba no pensarlo. Intentaba dejarlo en una caja interna, cerrada, hermética. Pero el recuerdo seguía allí