—¿Esto es un juego para ti, Amanda?
—Puede que lo parezca, pero no lo es. Lo digo porque como hablas de hacerme tragar mis palabras…
—No seas idiota. No eres mi tipo, no me gustas, jamás te tocaría, así hagas diez mil notas por escrito. Nunca… nunca estaría contigo. Solo si suplicas pudiera planteármelo y aún me daría asco.
—De no ser porque sé que te gustan las putas, diría que eres gay, pero ya vi tus gustos en la piscina.
El aire dentro del despacho era espeso, casi tanto como la tensión que