La situación se puso bastante incómoda, porque ambos sabíamos que, de hecho, así debía hacerlo incómoda. El día anterior nos habíamos besado profundamente y ahora estábamos a punto de iniciar una conversación sobre su esposa, y aquello nos puso en tensión a los dos.
—Ordenemos primero —dijo Nicolás, tratando de desviar un poco la situación incómoda hacia el almuerzo.
Esta vez sí tomó la carta al derecho y le dio una superficial revisada. Yo hice lo mismo, pero ciertamente no tenía; lo único que