Zulma era una mujer de la calle, y yo había tenido la fortuna de poder salvarle la vida cuando más lo necesitaba. Había recibido una fuerte puñalada en un robo armado, y había logrado llevarla al hospital. Fueron los primeros días en los que comencé a pasear por el mercado negro de la ciudad, tratando de encontrar información sobre Vital.
La había recogido, la había llevado al hospital, y eso le había salvado la vida. Unas cuantas semanas después, la encontré nuevamente en la calle. No tenía un