Cuando llegamos a la mansión de Santiago, el primo de los Macarthy estaba bastante preocupado por nosotros.
—¿Cómo se desaparecen toda la noche sin decirle nada a nadie? —nos dijo con los pelos de punta. El hombre parecía bastante serio y educado, pero casi levanta la mano para darle un golpe en la coronilla a Nicolás.
—Lo siento, no tuvimos tiempo de avisar, estuvimos escondidos en los túneles.
Después de explicarle toda la historia de lo que había sucedido, entonces Santiago confió en que ten