No era lo primero es que tenía que pasar una noche en una celda. Para Cristian, pasar una noche incómoda era parte de su rutina de trabajo constante. Siempre, de alguna u otra forma, terminaba pasando una noche horrible, sin importar el trabajo en el que estuviera; ya fuera en el ejército o, pues, simplemente siendo un guardaespaldas. A eso estaba acostumbrado. Más aún, sabía que su encierro no era más que algo temporal: las evidencias apuntaban perfectamente a que había sido en defensa propia,