El brillo plateado de la luna acarició el pelaje de Kyra mientras caminaba suavemente por el bosque, sus patas apenas hacían ruido sobre el follaje bañado por el rocío. Cada respiración era una columna de niebla en el aire fresco de la noche, y el ritmo primario del bosque cantaba en armonía con los latidos de su corazón.
El mundo era una mancha de sombras y luz plateada, cada sentido intensificado, cada movimiento lleno de gracia y poder.
Pero a medida que Kyra se acercaba al borde del bosque