Kyra se despertó sobresaltada, con el corazón acelerado. Los sueños del lobo se habían sentido tan reales, casi como recuerdos. Todavía podía sentir la tierra bajo sus patas, el viento en su pelaje. No pudo haber sido solo un sueño... ¿o sí? Se preguntó así misma.
Los recuerdos de aquel desconocido no podía borrarlos de su mente.
Un golpe en su puerta la hizo sobresaltarse. —¿Kyra? Soy Nicolli. ¿Puedo pasar?
Ella suspiró. Nicolli tenía buenas intenciones, pero su persistencia en perseguirla e