El vapor flotaba en el aire mientras Isabella salía de la ducha, envuelta en una suave toalla. Al abrir la puerta de su baño, se encontró con su hermano Alexander, quien la miraba con preocupación.
—¿Dónde estabas anoche, Isabella? No volviste a casa. —preguntó Alexander, frunciendo el ceño.
Isabella suspiró y se sentó en la cama. —Fui a despejarme, Alex. Necesitaba olvidarme un poco de todo.
Alexander se sentó a su lado, preocupado. —¿Por qué? ¿Es por lo de tu ex?
Isabella se mordió el labio,