ANDY DAVIS
El ambiente en el «chalet» se volvió tenso. Las palabras de Camille se quedaron flotando entre nosotros y causando eco. Damián, que segundos antes me había abrazado con dulzura y estaba emocionado por un futuro juntos, ahora estaba de pie frente a Camille, con el ceño fruncido y los ojos oscuros brillando con una mezcla de indignación y desconcierto.
De nuevo estaba ahí el hombre dominante y malhumorado que había conocido en un principio.
—¿Por cuánto tiempo planeabas ocultarme esto?