DAMIÁN ASHFORD
El auto negro, el taxi ejecutivo que había enviado por Camille, se detuvo frente al «chalet», y mi corazón dio un vuelco cuando la vi descender. Recordé cuando entré a la habitación y ella no estaba, pero sus cosas seguían ahí. No había ni una nota, ni un mensaje, simplemente había desaparecido, y sus planes de recuperar lo que a ella le pertenecía de la herencia y alejarse, retumbaron en mi cabeza.
Creí que eso era lo que estaba haciendo, hasta que vi unos pétalos en el piso. E