Mundo ficciónIniciar sesiónANDY DAVIS
Las felicitaciones me asfixiaban. Cada mensaje, cada llamada, cada sonrisa bienintencionada de quienes celebraban mi compromiso con Bastián pesaban sobre mis hombros como una losa, y dentro de todo ese caos sentimental podía ver como mis niños se volvían cada vez más retraídos y desconfiados. Toda la felicidad que un día los había invadido estaba desapareciendo poco a poc







