Mundo ficciónIniciar sesiónBASTIÁN LEBLANC
Cuando abrí la puerta y vi sus rostros tan cerca, con las gotas de lluvia resbalando por sus mejillas y esa electrizante tensión entre ellos, sentí un golpe de rabia en el pecho. Quería lanzarme encima de Damián y romperle la cabeza con mis propios puños, pero me controlé. No era el momento de explotar.
Los dejé entrar con una expresión neutra, aunque por dentro hervía. Andy,







