ALEXEI MAKAROV
Caminé por los pasillos del hospital, con el corazón palpitándome en la cabeza, preocupado de haber dejado a Molly sola, encerrada en mi cuarto. Me sentía como un niño intentando esconder un gatito en su clóset, esperando que la malvada de su hermana no lo encuentre y lo lastime.
Tenía que darme prisa.
Llegué por fin a la habitación indicada, toqué un par de veces antes de abrir la puerta y encontrarme ahí a Rachel Monroy, lidiando con una gelatina insípida. En cuanto la enferm