SHAWN ROBERTS
Procedí a encajar cada abrecartas en sitios especiales, esos que causan dolor, pero que no son suficientes para provocar la muerte. Un par debajo de las uñas, innovando la tortura china de las agujas, causando no solo agonía, sino también que la uña por completo se levantara y se desprendiera. Grotesco y doloroso, pero no suficiente, aún sentía en mi pecho que hacía falta más para compensar el dolor de mi jilguerita.
Uno tras otro fui encajando los abrecartas, mientras las sábanas