SHAWN ROBERTS
Su beso fue suave, una presión de sus labios sobre los míos mientras sus dedos acariciaban mis mejillas. Parecía algo sencillo, un pequeño consuelo, pero para mí fue una explosión. Era piedad y redención revuelta con algo más, euforia, fuerza, sentir que el maldito mundo temblaba a mis pies.
La estreché con más fuerza, envolviendo su frágil cuerpo entre mis brazos, temiendo romperla y al mismo tiempo sin poder soltarla. La necesitaba. Tenía hambre y sed, y solo ella podía saciarm