LUCIEN BLACKWELL
—¡Uy! ¡Qué miedo el papá de Andy! De seguro un señor barrigón que vive en los suburbios en una casa genérica con barda blanca, que se cagaría de miedo al ver mi revólver —sentencié burlón, pero Damián parecía divertido.
—Te vas a arrepentir, hijo de puta. Vas a hacer lo que sea por volverte mi mejor amigo —dijo con seguridad mientras se reía—. ¡Besarás el suelo por donde piso! ¡Ya verás!
»¡Vas a querer que interceda por ti ante él, y no lo haré, para que se te quite!
Entorné l