Mundo de ficçãoIniciar sessãoALEXEI MAKAROV
—¡Suéltenme! ¡No me toquen! —escuché detrás de nosotros. La chica había logrado que el hombre que la controlaba soltara la larga cuerda con la que la paseaba como si fuera un animal, comenzó a mover sus manos, haciendo que esta chasqueara como un látigo cada vez que alguien intentaba acercarse—. ¡Juro que mi padre se enterará de esto y tod







