ROCÍO CRUZ
—¿Qué piensas hacer? —preguntó Alexei cruzándose de brazos. Parecía que comenzaba a pelear por mantener sus ojos abiertos.
—Dejarlo ir… ¿Qué otra cosa? —contesté encogiéndome de hombros e intentando sonreír—. Supongo que el tiempo cura todo.
Caminó hacia mí, arrastrando los pies, para sentarse a mi lado, haciendo que la cama se sacudiera.
—Eso suena noble… —dijo antes de dejarse caer sobre el colchón. Cuando volteé, me tomó del brazo y tiró de mí, haciendo que cayera a su lado.
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