ROCÍO CRUZ
—Maldito celoso de mierda —siseó Shawn divertido mientras James me ofrecía su mano.
—Voy a hablar con Lucien, pensé que querrías estar presente —dijo James ignorando a Shawn—. Con suerte regresaremos a Estados Unidos hoy en la noche.
—¡No! —exclamó Shawn—. ¡Aún no puedes decirle nada a Lucien!
James volteó con una mirada asesina solo para fulminar a Shawn.
—Sí le dices, entonces tendrás que regresar sin ella —contestó Shawn cruzándose de brazos—. Ella se queda.
—Pero… todavía no he