ROCÍO CRUZ
—Lamento mucho lo que ocurrió… —susurré mientras limpiaba con cuidado su labio. Sus ojos estaban clavados en mí, poniéndome cada vez más nerviosa—. No fue mi intención meterte en problemas.
»Digo, estoy acostumbrada a meterme en problemas, pero… no me gusta meter a otros en problemas. ¿Sabes a lo que me refiero? —Con cada minuto me sentía más torpe. Entonces noté como sonrió y su labio se abrió lo suficiente para que la sangre volviera a brotar—. ¡Mira lo que hiciste! ¡Eso te pasa p