ROCÍO CRUZ
—Si ese es el caso… —susurré temiendo que mis palabras lo irritaran—. No deberías intentar castigar a tu chofer por haberme salvado. Deberías de estar agradecido.
—¿Escuchaste eso, Ágata? —preguntó Lucien con entusiasmo falso—. Él es todo un héroe y yo juzgándolo mal, cuando a quien en verdad tengo que castigar es a cierta ratita entrometida que no ha aprendido a seguir órdenes.
»Porque una cosa es que te necesite para esto y otra muy diferente es que vaya a dejar que arruines mis p