ANDY DAVIS
—Escúchame… John se arrepintió desde que pusiste un pie fuera de la casa. —comenzó con la cantaleta, esta vez no como la pobre y abnegada madre de un hombre convaleciente, sino como la arpía que conocía tan bien, pero al mismo tiempo conteniendo su lengua lo suficiente. Sabía que no le convenía hacerme enojar—. Me esmeré para que te olvidara, pero nunca lo hizo, ahora con lo de Lynnet, me siento como una tonta. No tuve que hablarte así, no tuve que fomentar que su matrimonio se destr