Capítulo 118: Cuando se ama a alguien con tanta devoción, no hace falta un anillo
ANDY DAVIS
—¡Mami! ¿Todavía no llega papá? —preguntó León asomándose por encima de la mesa mientras Victoria veía con desconfianza a John.
—¿Quién es él? —inquirió mi niña con el ceño fruncido y manteniendo su distancia.
—Lo mejor será que esperemos afuera… —dije mientras buscaba en mi bolso algo de dinero antes de salir de ahí.
—¿Son ellos? —preguntó John con un nudo en la garganta mientras se inclinaba hacia mis hijos—. ¿Cómo se llaman?
—¡Yo soy León y ella es Victoria! —respondió mi peque