Con la luna de testigo, en una noche de cielo estrellado y brisa fría, dos amantes experimentan otro tipo de intimidad que sobrepasa la carne.
En aquel remoto y deshabitado lugar, donde solo se escuchan el canto de los grillos y las aves nocturnas, el sonido del viento al acariciar los árboles y el llanto de dos almas rotas que se necesitan para enmendarse.
Ella es ese refugio que él nunca encontró en otra persona, quien lo amó con todos sus defectos y quien no dudó en entregarle todo lo que p