Riú se le acerca a Arel, quien se e encuentra en el patio pensativo mientras observa las estrellas.
—¿Qué averiguaste? —inquiere el pelinegro con esa calma que lo caracteriza.
—No he encontrado nada aún. Será difícil que sepamos su ubicación, dado que los hombres a quien el alfa Claudio les confió sus planes murieron en la batalla junto a él. —Arel resopla frustrado.
—Nunca me hubiera imaginado que el alfa Claudio sería tan zorro. Ni siquiera a un enemigo se le haría tal cosa —gruñe Riú indigna