El cuerpo pequeño y desnudo es arrastrado por las corrientes como si de una hoja se tratara. Su piel luce pálida debajo del agua y su cabello largo y marrón flota en diferentes direcciones.
—¡Hay alguien en el río! —grita un hombre. De inmediato, un grupo de guerreros corre en dirección a él y buscan con la mirada lo que sea que haya visto su compañero.
—¡Es una chica! —exclama otro mientras se apresura a ir hacia ella.
Los demás lo imitan y pronto sacan a la joven del agua y la acuestan en la