Capítulo 33. Su fuerza y su nuevo comienzo.
Ellen.
Meses después…
El cielo de Seattle amaneció gris, cubierto por una capa densa de nubes que anunciaban lluvia, pero dentro del hospital, Ellen solo podía escuchar el acelerado latido de su corazón. Los dolores habían comenzado la noche anterior y se había mantenido firme hasta que Greta la convenció de que era momento de ir. Ahora, con una bata celeste cubriendo su cuerpo y las manos apretadas contra la camilla, sabía que ya no había marcha atrás. El momento había llegado.
Horas después,