La doctora ajustó el transductor una última vez, presionando con cuidado sobre el gel que se había enfriado contra la piel de Isa. La pantalla parpadeó, las formas grises se reorganizaron, y entonces apareció: un punto que latía, débil pero rítmico, como un faro pequeño en medio del océano
—El bebé está bien —dijo la doctora con voz neutra, profesional—. Necesitas reposo, tres días Isabella. Hidrátate bien, come como corresponde, y regresa en una semana. Vamos a tomar análisis de sangre, no me