Al llegar al edificio, Alán estacionó el auto en el subterráneo. Apagó el motor.
Salieron. Caminaron hacia el ascensor. Subieron en silencio. Las puertas se abrieron en el piso de Lena. Alán la acompañó hasta la puerta de su departamento sin decir una palabra.
Lena sentía que el corazón se le iba a salir por la boca. Los latidos le golpeaban las costillas como puños diminutos.
Trató de portarse normal. Apretó los labios en una línea delgada. Forzó una sonrisa que no le llegó a los ojos.
Se desp