Capítulo 119

Él abrió la puerta con las llaves que le dio la recepcionista.

"Deme la mejor habitación que tenga disponible", le había dicho Alán a la mujer rubia de aspecto cuarentón y maquillaje impecable.

Cruzaron el umbral y, en cuanto la puerta se cerró, él buscó su boca. Lena sintió que flotaba, aún con esos malditos zapatos incómodos puestos.

Dos manos grandes y cálidas rodearon su cintura.

La lengua que antes danzaba en su boca ahora recorría su cuello.

De un tirón le bajó el vestido, al menos lo suf
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