—¿Por qué de repente pones esa cara? —Lena vio algo parecido a la preocupación en el rostro de Alán.
—Ah, es solo que… —el Alán del presente trató de buscar una excusa creíble—. Pensaba en lo que dirá el señor Falcón cuando se entere.
—Mi papá —una risa torcida se formó en los labios de Lena.
¿Qué haría su papá al saber de la supuesta boda con Alán?
¿Se pondría rojo del coraje? ¿Contrataría a unos matones para darle una paliza a su futuro yerno?
Ella se mordisqueó la uña de su dedo índice, ansi