Cuando se despidió por fin de su madre y de su suegra, quienes se marcharon con el semblante más tranquilo tras cumplir su cometido, Lena regresó a la sala y le externó a Lía su inquietud más profunda.
—¿Qué se supone que debo hacer ahora?
—Creo que es sano que estén separados para asimilar mejor todo esto —opinó Lía, acomodó al bebé en su regazo; era consciente de que no era precisamente la mejor consejera del mundo, y menos en un asunto complejo que tuviera que ver con el matrimonio—. Debería