El restaurante era exactamente el tipo de lugar que Enzo elegiría.
Iluminación cálida. Menú con nombres en italiano. Meseros que hablaban en voz baja como si temieran interrumpir algo importante.
Todo perfecto. Demasiado.
Enzo le preguntó por su trabajo, por sus planes, por si había visitado algún lugar nuevo últimamente.
Jamás le hizo preguntas incómodas.
Su tono era suave, acariciaba cada palabra con una delicadeza que habría funcionado para la Lena ingenua y enamoradiza de veinte años.
La Le