En un parpadeo, la pelirroja fue tacleada por uno de los escoltas del equipo de seguridad que Alán había dispuesto para su custodia.
El impacto del cuerpo contra el pavimento sonó seco y brutal.
Lena cerró los ojos con fuerza ante la escena. La imagen resultaba incómoda de ver: una mujer de no más de un metro sesenta de estatura, menuda y de aspecto desaliñado, yacía boca abajo en el suelo, sometida sin piedad por un tipo que pesaba el triple y medía casi dos metros.
La futura madre quiso gr