Harper arqueó una ceja con escepticismo. Eran contadas las veces que veía a Alán beber como si fuese agua.
Le sorprendió que su rostro permaneciera imperturbable a pesar de la cantidad de alcohol que había ingerido.
—Oye, si sigues así vas a entrar en un coma etílico. ¿Qué mierda te picó? —inquirió ella mientras inclinaba el cuerpo sobre la barra.
Él la miró de reojo, frunció el ceño con una mueca de burla y volvió a tomar de su vaso.
—No te metas en mis asuntos —respondió con brusquedad. Todav